La espeluznante historia de Robert, el muñeco en el que se basó Chucky 

Chucky 

La espeluznante historia de Robert, el muñeco en el que se basó Chucky 

Un terrorífico muñeco sirvió como inspiración para crear el personaje cinematográfico de Chucky. En 1986, pertenecía al pequeño Robert Eugene Otto, que vivía junto a su familia en Cayo Hueso, Florida. Se lo dio como regalo una empleada doméstica que practicaba magia negra y que despreciaba en secreto a la familia del niño. El niño se divertía en grande con el muñeco, al que le puso su mismo nombre, y a menudo se pasaba horas conversando con él. 

 

Por otra parte, los demás sirvientes de la casa de Otto se alarmaron cuando afirmaron escuchar una voz fantasmal que respondía a las preguntas del niño. De forma similar, los vecinos afirmaron haber visto al muñeco viajar de ventana en ventana en la casa de Otto mientras no había nadie.

 

Poco después, el muñeco empezó a causar problemas y el niño, aterrorizado, insistió en que él no tenía nada que ver. Se destruyeron objetos de la casa, se rompieron jarrones y los padres del niño afirmaron que la culpa era de Otto, a pesar de que éste parecía estar aterrorizado e insistía en que el muñeco era el responsable de todo.

 

Pasaron los años y Robert heredó la casa, para después fallecer en 1972, justo cuando la propiedad había sido adquirida por otra familia. El muñeco fue descubierto en el desván por una joven que se había mudado recientemente a la casa y que inmediatamente se aterrorizó de él. Dijo que el muñeco estaba vivo y que deseaba acabar con ella. 

 

Finalmente, el muñeco Robert fue a parar a un museo de historia de Cayo Hueso, donde se exhibe hasta el día de hoy en una exposición de arte. Los visitantes del museo han observado que primero deben obtener permiso antes de fotografiar al muñeco, algo que llama la atención pues no es habitual. 

 

Si no lo hacen, se dice que la muñeca te maldice, según el folclore. La exposición cuenta con varias cartas de personas que supuestamente quedaron "malditas" por ignorar esta regla, disculpándose por no haber pedido permiso para fotografiarlo y solicitando ser liberados de su maldición.

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